martes 13 de octubre de 2009

Oportunidad de la Crisis: Televisión Local

Por Alexis Núñez Oliva
Productor Ejecutivo

El mundo se globaliza mientras la televisión disminuye su radio de acción. No reduce su influencia, pero se especializa en zonas geográficas como nunca antes.

La crisis económica es un gran golpe para las grandes compañías de televisión y una excelente oportunidad para las pequeñas cadenas locales.

En momentos donde el efectivo escasea, las producciones costosas no encuentran recursos. Los aparentes costos controlados y rentables hasta ayer, hoy resultan altos.

En cambio, las pequeñas estaciones de televisión local están disfrutando el placer de producir a bajo costo. Sus clientes llaman para invertir los mismos recursos que tenían, pero con una mayor cantidad de impactos al aire, llegando al target preciso de cada localidad.

Las grandes compañías no pueden reducir sus costos porque están encerradas en operaciones caras aunque produzcan menos. Es la trampa del corporativo.

Las pequeñas tienen menos aparato administrativo, menos oficinas y menos pasillos. Pueden prever desde el gasto de luz y agua hasta la reutilización de un casete de video y la productividad por hora-hombre.

La fórmula de siempre adquiere mayor vigencia: producciones menos costosas es igual a espacios comerciales más económicos, con mayor volumen de exposición de las marcas y mejor margen de utilidades para las productoras de televisión.

En estos meses he tenido la posibilidad de viajar por algunas ciudades, visitar grandes y pequeñas compañías de televisión y conocer formas de organización tan distintas, que cada una puede constituir la negación de la otra.

Algunas de las más conocidas compañías productoras de programas y series en inglés están frente a la disyuntiva de cómo seguir produciendo historias conocidas que cuestan tres millones de dólares por capítulo con un presupuesto real que no rebasa los trecientos mil dólares disponibles debido a la crisis de sus anunciantes.

Sus ejecutivos se rompen la cabeza y no tienen ni idea de cómo resolverlo. Menos dinero –dicen- significa menos calidad. Y temen que cuando pase la crisis, sus patrocinadores no quieran volver a pagar las tarifas que hasta ayer aceptaban.

Pero los pequeños canales de televisión está usando este momento para ganar ventaja. Sus creativos y socios producen más programas a menores costos, buscan talento desempleado y ofrecen a sus clientes llegar a televidentes cautivos locales identificados con mejor precisión por sectores de edades y niveles socio económicos.

El futuro de la televisión no es negro, pero es local. Las cadenas nacionales, con grandes producciones, están perdiendo puntos de rating en las ciudades más importantes, frente a las televisoras locales que vencen con programas de bajo costo y alto impacto popular.

En Estados Unidos la mejor cosecha se está recogiendo de la televisión en español. Algunos empresarios han descubierto una verdadera mina de diamantes y ofrecen costos de tiempos comerciales por debajo incluso de los costos de la radio.

Próximamente escribiré sobre algunos ejemplos de los canales que están poniendo a temblar las decisiones de las grandes compañías de televisión.

© Todos los Derechos Reservados a favor del autor.

lunes 12 de octubre de 2009

Dejar de Ver Televisión

Por Alexis Núñez Oliva
Productor Ejecutivo

He leído últimamente algunos debates de temporada sobre la importancia de prohibir a los niños ver televisión y hasta teorías que argumentan la importancia de apagar los televisores en casa para evitar su influencia.

No sólo se trata de recomendaciones irreales porque no podemos ponerlas en práctica, sino que se está promoviendo una cultura de la ignorancia tan nociva como ver únicamente televisión las veinte y cuatro horas del día.

Hace algunos años una encuesta revelaba que 1 de cada 4 televidentes estadounidenses rechazó la propuesta de recibir un millón de dólares a cambio de no ver televisión el resto de su vida.

En otro análisis sobre aspiraciones personales, después de poner en primer lugar la felicidad, un alto por ciento de los entrevistados expresó su deseo de comprar un televisor de pantalla grande.

Expertos en dinámica familiar aseguran que la ausencia de televisión incrementa las discusiones y las diferencias entre los miembros de un hogar.

Casi todo lo que conocemos, desde las modas, hasta los animales salvajes y la violencia humana, pasando por las bellezas naturales y la existencia de otras costumbres, lo descubrimos a través de la televisión.

También se sabe que terribles actos criminales tuvieron su origen en crímenes vistos por televisión y que este medio produce lecturas miméticas de manera inconsciente.

Pero la solución no está en dejar de ver televisión, sino en administrar tiempos y contenidos de la televisión que deseamos para nosotros y nuestra familia.

Así como no leemos todas las novelas que se publican, ni compramos todos los diarios, ni bebemos todas las bebidas, ni saludamos a todos los vecinos, hay que aprender qué debemos consumir del amplio menú que nos ofrece la televisión.

© Todos los Derechos Reservados a favor del autor.

domingo 11 de octubre de 2009

La Oreja en la Memoria

Por Alexis Núñez Oliva
Productor Ejecutivo

Diez meses después de haber salido del aire, siguen llegando correos con mensajes sobre lo que significó La Oreja para el entretenimiento familiar.

Gracias a todos los televidentes que hacen tantas preguntas.

La Oreja significa 7 años de un gran placer produciendo televisión.

Aquí algunos detalles y el agradecimiento de lo que fue para nosotros la experiencia de haber producido el programa.

jueves 6 de agosto de 2009

El Tema de Moda: Restringir a la Televisión

Desde Montevideo, Uruguay, le agradezco al buen amigo Ismael Saldivia, del blog Televisión Hispanoamericana, que me permita publicar su comentario Vestirse con ropa ajena, muy a propósito de un tema polémico en la televisión actual.


Vestirse con ropa ajena
Europa siempre está mirando a Estados Unidos y en particular a Hollywood como que quiere pero no puede.

Se presentan ante el mundo como los grandes generadores de contenidos de calidad contra los contenidos basura provenientes del otro lado del Atlántico.

Actualmente, España en particular esta envuelta en la polémica sobre su nueva Ley Audiovisual que recoge los parámetros básicos de esa dicotomía entre los "buenos" que tratan de defenderse ante el ataque de los "malos".

Están los defensores a ultranza de esa clásica y perversa política proteccionista que se abanderan con la política europea de cuotas y porcentajes de pantalla y están quienes son obligados a bailar sin tener demasiado que ver con el ritmo de la música, como por ejemplo el sector de las telecomunicaciones.
En España, están interfiriendo en el mercado en defensa de unos sin importar las consecuencias en los otros. Las televisoras privadas y las empresas de telecomunicaciones deberán pagar la fiesta a productores audiovisuales que son incapaces siquiera de lograr audiencia en Youtube si subieran gratis sus "premiados éxitos".

La realidad es tan perversa que existe toda una industria de dedicada a producir "basura cultural" con tal de que le sobren unos 90 mil euros al año para mantener su pobre existencia y lograr algún reconocimiento mediocre entre sus pares. Algunos incluso compran entradas en los cines para lograr la cuota mínima que les permita cobrar los subsidios oficiales.

En Latinoamérica la situación es más fuerte aún porque estamos a mitad de camino entre ser europeos y vivir como norteamericanos. Allí intelectuales y cineastas se rasgan las vestiduras ante el éxito de la "telebasura" y prometen cambiar las leyes para imitar el "modelo europeo" y defendernos de la mercantilización cultural y decirle al pueblo que es lo que tienen que consumir.

Soy un gran enemigo de los extremos, y en el caso europeo basta con mirar un par de estadísticas internacionales de la industria para entender que esta forma de proteccionismo y promoción de la industria audiovisual es un enorme fracaso y un gran negocio para unos pocos que lucran con plata ajena jugando a ser Fellini.

Tampoco se trata de tener a Sylvester Stallone como el paradigma del éxito.

Perfectamente se puede promocionar la industria audiovisual mediante políticas de estímulos transparentes para todos, sin necesidad de someternos a eruditos señores que nos juzgarán para luego elegir a los mismos de siempre y disponer dineros que no son de ellos en inversiones que no serán capaces de pagar siquiera la energía eléctrica de las salas de cines que los proyectarán.

No es justo y va contra la naturaleza humana hacer que unos lleven la cruz de otros. No es justo que una industria tenga determinados beneficios en detrimento de otra.

No es justo que las televisoras privadas o las empresas de telecomunicaciones paguen las aventuras de unos iluminados que se sienten con el derecho de dilapidar dineros ajenos realizando "superproducciones" que ni siquiera serán vistas por sus propias familias.

Europa y parte de Latinoamérica no logran entender una de las razones básicas por lo que la industria audiovisual norteamericana es un éxito. Simplemente porque hay un "doliente" detrás de cada éxito y ese éxito está construido encima de muchos fracasos. No entienden que detrás de cada éxito hay alguien que invirtió mucho dinero y que esperan un retorno por esa inversión y que solamente así podrán realizar una nueva producción en el futuro pues no contarán con el apoyo del "Papá Estado".

Apoyar el desarrollo de nuestra industria audiovisual es una obligación de nuestros gobernantes, pero ello debe hacerse en forma inteligente y acorde a la realidad del mundo actual.

No debemos continuar alimentando a una casta de parásitos que lo único que les interesa es hacer flamear la bandera de "victimas" ante sus evidentes incapacidades profesionales de imponerse por la vía de la competencia leal en la taquilla de cada fin de semana.

Si tienen dudas porque no les preguntan a los señores de Dallas a ver como les fue con sus pares japoneses o chinos cuando tuvieron que competir en la industria automotriz. Cine, TV o autos, cada cual en lo suyo pero ante todo la LIBERTAD de competir lealmente y que gane el mejor sin necesidad de vestirse con traje ajeno para entrar a una fiesta en la cual no siempre se está a la altura de las circunstancias.

Ismael Saldivia
Julio 2009

lunes 3 de agosto de 2009

Ataque a la Televisión

Por Alexis Núñez Oliva
Productor Ejecutivo

El ataque a la televisora Globovisión, de Venezuela, por un grupo armado e identificado con el gobierno, es un acto repugnante.

La televisión, un medio de entretenimiento e información desde su creación, con todos sus defectos y virtudes, no merece jamás la agresión como método de intimidación.

Cuando se agrede físicamente a la televisión, se agrede a sus trabajadores y a sus televidentes. Se lastima la creatividad y la investigación periodística. Se dejan secuelas que luego asoman en la autocensura, en el temor ante la responsabilidad.

El Estado de cualquier país tiene la obligación de todo lo contrario: cuidar y escoltar el trabajo periodístico y de entretenimiento de los medios, porque constittuyen los ojos y la voz de millones de personas.

Los televidentes, los trabajadores de las televisoras del mundo, mis colegas productores, escritores, coordinadores de producción, asistentes, editores, camarógrafos y de todas las áreas de nuestro medio, tenemos el deben de expresar el rechazo al golpe salvaje que desde el Poder se ejecute a través de grupos violentos disfrazados de ciudadanos comunes.

Aquí la información de lo sucedido hoy en Globovisión.

Aquí se puede ver Globovisión en vivo.